“El Buen Perro” por Eric Brad

Este texto fué extraído y traducido del artículo de Eric Brad, autor de Canine Nation, escrito del 30 de junio de 2014
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El Buen Perro

Es fascinante ver las expectativas de las personas con respecto a los perros y cómo vivimos con ellos. Muchas familias tienen una visión idealizada de lo que implica vivir con un perro. Tienen preferencias por una raza u otra, basándose en el aspecto físico o la personalidad publicitada por los demás. Quizás quieren un perro como el que vieron en la televisión o en la película que les emocionó tanto. Francamente, esas versiones tan románticas de los perros no nos dan una imagen precisa. ¿Cuando fue la última vez que viste a George Clooney o Sigourney Weaver juntar caca de perro en la pantalla?

Los perros tienen necesidades básicas que van mas allá de la comida, el agua y un lugar donde hacer sus necesidades. Las diferentes razas tienen requerimientos de actividad y estimulación mental variables, así como las tendencias genéticas para realizar ciertos comportamientos.

Por ejemplo, las razas de pastoreo, como los Border Collies necesitarán mucho mas ejercicio y actividad física, mientras que las razas de guardia requerirán una salida para sus instintos de morder y una estimulación mental regular. Algunas razas también tendrás necesidades de salud especiales, y deberán ser controlados con chequeos regulares.

Las personas que eligen un perro por cómo se ve o por lo que han visto en las películas, pueden verse fácilmente frustradas, agobiadas, o cosas peores, cuando no se cumplen sus expectativas. Lo que comienza con una visión de lo que es una mascota de linda apariencia y comportamiento ejemplar, se transforma en una lucha para contener el caos que trae la llegada de un nuevo perro. Los hogares que añoraban ese Collie obediente o ese pequeño adorable Chihuahua, pueden encontrarse más enojados que contentos con el hecho de que el perro “no se sabe comportar”, ya que era lo que se esperaba de él.

La utilidad

Hay muchas razones por la que las personas adquieren perros. Algunos piensan que sólo están siendo prácticos. Algunas familias lo quieren como compañero de juego de los niños. Otros hogares obtienen un perro para cuidar la casa o ayudarlos a sentirse seguros. Y otros lo hacen para salir a correr con el perro o que los ayude a aumentar los niveles de actividad física. Aunque los perros pueden cumplir fácilmente con todos estos requisitos, no llegan a nuestra casa sabiendo cuál es el trabajo que esperamos que hagan.

Tener un perro para responder a una necesidad en nuestra vida no es necesariamente algo malo. Pero los nuevos cuidadores deben estar preparados para la realidad de tener un perro. Puede mejorar tu vida social, aumentar las salud o hacer felices a los niños, pero esto no va a llegar sin un costo en tiempo, energía y dinero.

El problema

La triste verdad es que pueden haber dificultades inesperadas, y son las que mantienen con trabajo a los adiestradores caninos. La mayor parte de sus tareas consisten en resolver los problemas comportamentales percibidos por los clientes, quienes se encuentran que tener un perro es más complicado y con muchas situaciones inesperadas, para las cuales no están preparados.

Lo que estas personas descubren que no querían simplemente un perro, sino que querían específicamente el perro que imaginaban. Y de golpe se encuentran constantemente levantando ropa y objetos masticados; limpiando los pis y cacas esparcidas por diferentes partes de la casa; y los paseos transformados en una lucha para no ser arrastrado bajo un arbusto.

Remedios rápidos y fáciles

Hay maneras de arreglar casi cualquier “problema” de comportamiento canino que los propietarios pueden tener. Hay muchas herramientas y técnicas, diferentes tipos de collares y clases, y varias personas con promesas de soluciones. La mayoría de las veces se trata de deshacerse de algún comportamiento indeseable en el perro. Que deje de saltar, o de tirar de la correa, o de ladrarle a los extraños, o de hacer pozos en el jardín. Y muchos otros problemas más. Hay infinidad de libros y páginas webs llenas de maneras de evitar que los perros hagan esas cosas tan molestas para las personas.

Hay solo un problema con todo esto. Cuando tengamos éxito en evitar que el perro realice todos estas conductas indeseadas, ¿qué le queda para hacer? Para un perro jóven y sin entrenamiento viviendo en la mayoría de las casas, debe parecer que todo lo que hacen está mal. Cada vez que deciden investigar o probar algo nuevo, son rezongados con un fuerte “NO!” y apartados rápidamente. Si esto suena molesto o que da miedo, es porque se supone que lo haga. El concepto general detrás de estas soluciones rápidas es que se necesita que el perro “deje de hacer eso O SI NO…”. Es la amenaza real que implica ese “O sino..!!” lo que hace que el perro piense dos veces antes de considerar realizar esa conducta de nuevo.

Pero la pregunta realmente importante en todo este asunto es: ¿sabe el perro a qué comportamiento nos referimos exactamente? El mínimo error en el momento del rezongo puede estar indicándole al perro que lo que está es sentarse en lugar de oler la planta que investigaba unos segundos antes. O puede ser aún peor si llegamos a casa y decidimos regañar al perro por revolver la basura mientras no estábamos. Nosotros creemos que lo estamos disciplinando por la basura, pero todo lo que el perro entiende es que llegamos a casa y empezamos a gritarle. Quizás piensa que hay algo malo con la forma en que nos recibió cuando llegamos.

Haciendo un “buen perro”

Si regañamos a un perro la suficiente cantidad de veces y en los momentos incorrectos, terminaremos con un perro que no hará nada a menos que esté absolutamente seguro que no va a ser rezongado. Un perro que no hace las cosas que no nos gustan, pero no porque no quiera, sino para evitar lo desagradable de la consecuencia si lo hace.

Afortunadamente, hay más de una forma de tener un “buen perro”. El uso de castigos, gritos y “correcciones” pueden quizás llevarte a tener el tipo de perro que quieres. Pero la ciencia moderna ha mostrado que se le puede enseñar a un perro a sentarse y esperar quieto porque QUIERE, ya que recibe una recompensa por hacerlo. Pueden enseñarle a un perro a caminar junto a tí sin tirar premiándolo por ello. Puedes enseñarle a un perro a venir rápidamente cuando se lo llama, solo porque que es una experiencia útil y positiva para él .

Necesitamos re-definir lo que creemos que implica ser un “buen perro”. La idea tradicional de que los perros deben permanecer quietos sin molestarnos a menos que queramos que hagan algo, es anticuada y subestima de lo que los perros son capaces. Si en lugar de eso comenzamos a pensar en un “buen perro” en términos de que puede ser enseñado y cuánto valoran cooperar en nuestra vida juntos, muchas más cosas se volverán posibles entre nosotros y nuestros perros.

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