Efectos de dos métodos de entrenamientos en el comportamiento del perro y en la relación con el humano

Para los que conviven con perros indisciplinados, un tirón de correa y una reprimenda severa, a veces puede parecer la única manera de mantenerlos en línea. Pero un nuevo estudio afirma que esos métodos pueden causar trauma en los animales y tener un impacto negativo en su bienestar.
Se encontró que los perros que fueron entrenados utilizando técnicas aversivas eran 15 veces más propensos a mostrar síntomas de estrés que aquellos entrenados usando técnicas más positivas, como el uso recompensas.  Los perros enseñados por el último método,  también mostraron una mayor satisfacción, y disfrutaban de una mejor relación con sus humanos.
La investigación sigue desacreditando al estilo autoritario, el cual todavía se utiliza para entrenar a muchísimos perros. Fue popularizado en la década de 1970 y ahora es defendido por muchos entrenadores modernos.

La investigación, publicada en la revista Journal of Veterinary Behavior, involucró el monitoreo en dos escuelas de entrenamiento para perros. Una se basó fundamentalmente en “refuerzo negativo”, donde se anima al animal para realizar tareas mediante el uso de estímulos desagradables, como el tirón del collar, un tono de voz fuerte y severa, o ser empujado para sentarse, hasta que aprende a completar las tareas sin ellos . La otra escuela involucraba la enseñanza mediante “refuerzo positivo”, en donde los perros recibían premios, caricias, elogios o juegos cuando realizaban correctamente una tarea.
Los participantes provenían de una sección transversal de las razas y edades, mientras que sus propietarios eran de una variedad de orígenes sociales.  Todos habían estado entrenando durante varios meses y estaban inscriptos en una clase de nivel avanzado.  Se observaron los dos grupos en la realización de tareas tales como recibir la orden de sentarse y caminar con correa. Los investigadores monitorearon y grabaron los comportamientos y posturas corporales de los animales y los propietarios
Cuando se les pidió que se sentaran, los perros que habían sido entrenados con los métodos de refuerzo negativo mostraron muchos más signos de estrés, tales como lamerse la boca (en el 38 % de los casos, en comparación con el 8% en el otro grupo), bostezos (12 %, en comparación con ninguno en el otro grupo) y postura corporal baja (46 %, en comparación con el 8% ). Casi uno de cada diez (8%) del grupo negativo también se sacudió o gimió, comportamiento que no se vieron en absoluto en el otro grupo.
En total, el 65 % de los perros en el grupo de “entrenamiento negativo” demostró al menos una conducta relacionada con el estrés, en comparación con sólo el 8%  entre aquellos que fueron entrenados con métodos más positivos.
Por otro lado, los perros entrenados con recompensas eran mucho más propensos a ofrecer miradas espontáneas a su dueño, comportamiento que se interpreta como una invitación a interactuar visualmente, y un signo de una relación sana. Casi nueve de cada diez de estos perros hicieron esto, en comparación con sólo un tercio de los de la otra clase.
Mientras se observó el ejercicio de caminar con la correa floja, nuevamente, los de la escuela “negativa” tenían el cuerpo en una postura baja (15 %, en comparación con el 4%), y también de nuevo, más perros en la escuela positiva ofrecen una mirada espontánea (63 %, en comparación con 4%).
El Dr Florence GAUNET, de la Universidad de Aix-Marseille, en Francia, quien dirigió el estudio, dijo: “Lo que notamos es que ser entrenado de forma negativa era malo para la relación. Los animales eran más propensos a mostrar una postura más baja y más signos de estrés.”  Por supuesto que también hay preocupaciones acerca del bienestar: “Hay cuestiones de bienestar con el método negativo. Hay un compromiso entre la obediencia y el bienestar. Es una cuestión ética. Todos los países necesitan perros que estén bajo cierto control de los seres humanos, pero creo que requiere una reflexión acerca de cómo se hace. Ahora estamos tratando de pensar más en el bienestar y creo que deberíamos ser más cuidadosos “.
Este estudio llega en un momento de mayor escrutinio del bienestar psicológico de los perros, así como las preocupaciones acerca de su comportamiento.

 

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