¿Al perro le gusta? Error al interpretar el comportamiento de los perros cuando intectúan con niños.

Los niños pequeños están más en riesgo de ser mordidos, generalmente en su casa y por el perro con el que conviven (Reisner et al 2011). Para prevenir estas mordidas, debemos evitar que los niños se acerquen a un perro que esté descansando o comiendo, y sobre todo supervisar de cerca todas las interacciones entre los niños y los perros.  Pero, ¿qué pasa si no sabemos qué debemos buscar cuando miramos?

En un estudio reciente de Yasemin Salgirli y su equipo de la Universidad de Ankara, se es pidió a 71 personas en Turquía que observaran tres videos de interacción entre niños pequeños y perros de tamaño mediano o grande.
En uno de los videos, un bebé gatea hacia un Dálmata que está echado con una pelota; en otro un niño pequeño da vueltas y toca a un Doberman; y en el último, un Boxer sigue y lame la cara de un bebé gateando.
En los tres casos las interacciones eran riesgosas, ya que los perros mostraban señales claras de un lenguaje corporal de ansiedad y miedo.
Sin embargo no fué así como las personas evaluaron la comunicación de los perros, ya que la mayoría consideró que estaban relajados (68%) y confiados (65%).
No hubo diferencias entre las personas que tenían niños o no, pero si la hubo entre las personas que convivían con perros y las que no. Contrario a lo que intuitivamente podríamos pensar, los que tenían perro manifestaron con mayor frecuencia que el perro estaba relajado; y fueron los que no convivían con perros los que fueron más exitosos al reconocer los estados emocionales de ansiedad en los perros de los videos.
Los autores sugieren varias explicaciones posibles a esto, incluyendo que las personas que tienen perro pueden ser más propensas a asumir que un perro es amigable; que los que no tienen perro podrían ser más cautelosos en las evaluaciones; o que las personas que conviven con perro podrían tener menos conocimiento sobre la agresión en los perros en estos contextos.
El estudio también encontró que todas las personas (tengan perro o no) tendieron  a dar una evaluación global del estado emocional del perro, en lugar de señalar aspectos particulares del lenguaje corporal. Mencionan ejemplos como “el perro está contento”, o “el perro sabe que solo es un niño pequeño”, siendo este tipo de evaluaciones generales más usadas por personas que no tenían niños.
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Todos los participantes se refirieron al movimiento de cola del perro como un signo de emociones positivas. Esto es particularmente preocupante ya que solo algunos movimientos de cola son señal de que el perro está contento. Tanto la posición, la velocidad, amplitud y dirección del movimiento de la cola pueden variar. Un perro feliz va a mostrar una cola con movimiento amplio junto con el resto del cuerpo relajado, mientras que una cola tiesa, alta y con movimiento rápido puede ser una señal de amenaza.
Otros comportamientos señalados por las personas evaluadas fueron las orejas hacia atrás (más frecuentemente reconocidos por quienes tenían perro) y la evitación del contacto ocular.
Los investigadores expresan que aún cuando las personas fueron capaces de reconocer el estado emocional del perro, esto no necesariamente hubiese sido suficiente para prevenir una mordida, ya que continuaban describiendo las interacciones como juguetonas y amigables.
Según los autores “Estos resultados muestran la importancia de los programas de prevención de mordidas que apuntan a enseñar tanto la descripción correcta del lenguaje corporal canino como las señales tempranas de agresión, para proveer a los adultos con el conocimiento necesario para supervisar de forma segura las interacciones entre niños y perros.”
75c76262eec29e4bf49a281f447f249aA pesar de que la muestra de participantes puede resultar pequeña, los resultados sugieren que realizar más investigaciones acerca de cómo las personas interpretan las interacciones con los perros podría ser muy útil.
Muchas veces las redes sociales están llenas de videos de interacciones sumamente riesgosas seguidas por innumerables comentarios que las describen como tiernas.
Una de las cosas interesantes de este estudio, es que los perros de los videos no mostraron señales obvias como gruñidos o mordidas al aire, que hubiesen sido más fáciles de reconocer. Se mostraban señales sutiles que realizan los perros cuando están incómodos como lamerse los labios, mirar para otro lado, o alejarse del niño.
No es tan sorprendente que la mayoría de las personas no reconocieran estan señales, pero sí es alarmante y muestra la necesidad de educación respecto al lenguaje corporal canino y las formas seguras de interactuar con un perro.
En otro estudio de esta línea, Westgarth y Watkings (2015) también encontraron que las personas tienden a asumir que están seguras al interactuar con perros, y que hay una creencia generalizada respecto a mordidas de que “eso no va a pasarme a mí”.
Necesitamos estar conscientes que cualquier perro puede morder y apuntar a aprender cómo reconocer los signos de ansiedad , estrés y miedo.
Desde Eto-Blog estamos preparando un taller de Comunicación Corporal Canina para este año, y en el marco de las actividades de IAPUy también brindamos charlas en diversos contextos sobre Tenencia responsable, Bienestar Animal y Prevención de mordidas.

Referencias:

Reisner, I.R., et.al. (2011). Behavioural characteristics associated with dog bites to children presenting to an urban trauma centre. Injury Prevention; 17: 348-353.

Salguirli Demirbas, Y., et.al. (2016). Adult’s ability to interpret canine body language during a dog-child interaction. Anthrozoos, 29 (4): 581-596.

Westgarth, C., y Watkins, F. (2015). A qualitative investigation of the perceptions of female dog-bite victims and implications for the prevention of dog bites Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 10 (6):479-488