¿Condicionamiento Clásico en plantas? Hacia un cambio de paradigma sobre las plantas y sus capacidades.

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Monica Gagliano es Ecóloga Evolutiva y trabaja como investigadora del Departamento de Inteligencia Biológica en la Universidad de Sydney. Sus intereses generales apuntan a conocer los procesos mediante los cuales los organismos son capaces de recolectar información acerca de las condiciones variables del ambiente que los rodea para poder sobrevivir. Este camino la ha llevado a ser pionera en el campo de la bioacústica vegetal y el concepto de la cognición en plantas, y sus últimos trabajos se basan en la controvertida idea de que las plantas pueden escuchar sonidos y tomar decisiones inteligentes. En una entrevista la cadena ABC de Australia, habló de sus investigaciones y las implicancias que tienen en el paradigma cognitivo.

Condicionadas para anticipar la luz

Su hallazgo más controversial involucra una planta de arveja de rápido crecimiento que desarrolló una respuesta Pavloviana. Para refrescar la memoria, Ivan Pavlov (1849-1936) fue un psicólogo ruso que condicionó a perros para salivar cada vez que se tocaba una campana, la cual anticipaba la llegada de comida; y eventualmente los perros continuaban salivando aunque la comida ya no estuviera presente.

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Las plantas de arvejas son muy usadas en experimentos debido a su rápido creciemiento y su capacidad de trepar, lo que puede mostar direccionalidad al crecer.

En su experimento, Gagliano utilizó en vez de la campana un pequeño ventilador, el cual ya se sabía que era un estímulo neutral para ellas, y en lugar de la comida utilizó luz azul, que las plantas buscan para su crecimiento y es actualmente aceptado que las plantas crecen hacia la fuente de este tipo de luz.

La investigación implicó apuntar el ventilador hacia la planta desde una dirección determinada antes de reemplazarlo con luz azul, y repitiendo las combinaciones de ventilador-luz desde ángulos al azar durante varios días.

Finalmente se apuntó el ventilador a la planta condicionada desde una dirección determinada, y cuando los investigadores volvieron al día siguiente para cambiarlo por luz azul, encontraron que la planta se había inclinado hacia el ventilador en anticipación. Según Gagliano, el ventilador no tenía ningún valor inicial, pero adquirió significado para la planta a través de la experiencia, al igual que la campana para el perro.

Las plantas no tienen cerebro ni neuronas, pero igualmente realizan la misma asociación que animales con sistemas nerviosos y capacidades cognitiva muy superiores. A pesar que todavía no se sabe los mecanismos que lo hacen posible, estos hallazgos sugieren que existe otro sistema de cognición más allá de las neuronas y los cerebros que todavía no se ha considerado. Según Monica Gagliano, “nosotros percibimos el mundo desde una perspectiva humana, y debemos reconocer y tener en cuenta esta subjetividad y las limitaciones que acarrea.”

Plantas sintonizadas con el sonido del agua.

Otro experimento involucró poner en un laberinto plantas de arvejas en crecimiento, y hacer correr agua a través de una de las cañerías para que las plantas crezcan hacia ella. Es conocido que las plantas pueden encontrar agua cercana percibiendo el gradiente de humedad.

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Las raíces de las plantas crecieron hacia donde se replicaba el sonido del agua.

En el siguiente paso, grabaron el sonido del agua y sustituyeron la presencia real del agua en una de las cañerías por solo el sonido, y encontrando que las plantas crecían hacía él, aunque el agua no estuviera presente. Se probaron diferentes tipos de sonidos, como el ruido blanco, pero el sonido del agua era lo que tenía el efecto mayor. Según Gagliano, este experimento muestra que existe selectividad en la respuesta de las plantas a los sonidos a su alrededor, siendo el agua ecológicamente relevante para ellas.

El trabajo de la Dra Gagliano ha despertado mucha controversia en la comunidad científica. Pero se lo toma con calma reconociendo que los cambios grandes pueden despertar mayor resistencia y es necesario persistencia y muchos datos para gradualmente ser aceptados.

Aparte de que sus hallazgos pueden ser difíciles de digerir, la resistencia de la comunidad científica también están alimentadas por la conexión ideológica de Mónica con las tradiciones chamánicas de Sudamentrica. Ella asegura que estos enfoques no-convencionales le permitieron conectarse con ideas que “en la sociedad normalizadas no se permite el espacio para hacerlo” y que sus investigaciones no son fueron inicialmente inspiradas en la ciencia, sino en las plantas mismas y lo tenían para expresar.

Más allá de la controversia, su trabajo nos plantea estar abiertos a aceptar ideas hasta ahora impensables, y acercarnos a un cambio de paradigma acerca de la cognición, las experiencias subjetivas, la sintiencia y todas las implicancias éticas que estas ideas pueden tener en nuestras vidas.

Además de diversas publicaciones científicas, Monica Gagliano publicó su último libro a fin del año pasado, y pueden conocer más acerca de ella y su trabajo acá.