Cuando la ciencia y el entrenamiento canino se encuentran- SPARCS 2014

Fuente original

 

Los amantes de los perros de todos los ámbitos de la vida están generalmente convencidos de que tienen un sólido entendimiento del comportamiento canino. Desde los cuidadores a los profesionales caninos, la mayoría se siente confiado a la hora de interpretar el comportamiento de los perros y es muy rápido para brindar consejos de manejo o de adiestramiento. Peluqueros, vendedores de mascotas, paseadores, propietarios, entrenadores, con o sin algún tipo de educación formal acerca de los perros, todos tienen sólidas opiniones y creencias acerca del comportamiento y entrenamiento canino. Pero, ¿qué tan válidas son esas creencias? Los propietarios de perros están continuamente inundados con información contradictoria y como consecuencia, recurren generalmente a su propia mezcla de estrategias de entrenamiento y manejo, la mayoría influenciados por programas de Television e ideas populares.  Para empeorar las cosas, hay una gran división entre los profesionales caninos. Existe una separación abismal entre los entrenadores tradicionales y los positivistas en cuanto a los principios del adiestramiento y a la interpretación básica del comportamiento canino. Tanto así, que en ambos campos generalmente se evita por completo la discusión de ciertos temas de discordia y se terminan apegando a sus propios círculos de personas que piensan parecido.

Entonces ¿Cómo podemos diferenciar la información válida de las creencias populares? La única forma es poner esas creencias a prueba. A la ciencia no le importa quien tiene razón y quien esta equivocado. A través de las observaciones sistemáticas y de la experimentación, los científicos decodifican el comportamiento de nuestros perros, miden la influencia de los estímulos ambientales, evalúan cuales métodos funcionan, etc. La ciencia es un proceso fluido en evolución constante, donde las ideas y las hipótesis son permanentemente desafiadas y revisadas. Es nuestra mejor herramienta hacia el entendimiento objetivo de los sistemas altamente complejos. Con el aumento del interés científico en el comportamiento canino, finalmente tenemos acceso a información validada. Mejor aún, la ciencia se vuelve disponible a todos los amante de los perros a través de la Sociedad para la Promoción de la Investigación Aplicada de la Ciencia Canina (SPARCS). Su conferencia reciente en Newport (USA) fue transmitida en directo GRATIS a todos los amantes de los perros alrededor del mundo, y significó una oportunidad fantástica para aprender acerca de los últimos avances científicos en el tema. Este año, SPARCS 2014 se enfocó en tres temas principales: 1) Conflicto y Agresión, 2) Temperamento y Personalidad, 3) Ciencia en el adiestramiento.

Sin entrar en cada una de las presentaciones, voy a repasar algunos de los puntos discutidos durante la conferencia.

El hablar de dominancia en otras especies no es un tema controversial.  La dominancia es una predicción acerca de quien se va a quedar con el recurso (el alimento, la hembra el celo, etc). Solamente se trata de la relación en una situación competitiva, eso es todo. La meta es evitar la agresión. No se trata de control ni del uso de la agresión.  Sin embargo, cuando hablamos de perros, el termino ¨dominancia¨está cargado de otros significados. Este es uno de los puntos de mayor conflicto entre los entrenadores caninos. Que un perro no venga cuando se le llama, no tiene nada que ver con la dominancia. El concepto de dominancia no es relevante en el adiestramiento y no debería justificar el uso de la fuerza. Los científicos usan el término para describir ciertas interacciones sociales, pero no usan más el término “alfa”. Asi que no es que la dominacia en perros no exista, sino que simplemente no es relevante en el sentido que algunos entrenadores lo aplican.Y en general, este concepto no nos ayuda a comprender mejor a nuestros perros, de a acuerdo a McConnell. Cuando se habla de agresión, por ejemplo, los estudios muestran que la agresión hacia los extraños está fuertemente correlacionada con el miedo a los extraños

“Hablamos de la agresión como si fuera algo malo, aunque la selección natural beneficia y mantiene ciertas formas de agresión. Los animales son agresivos para proteger el alimento o los territorios donde se alimentan, para proteger a las parejas, las crías, o protegerse a sí mismos” explica Ray Copinger Ph.D. “Los comportamientos agonísticos existen para prevenir o resolver los conflictos”, enfatiza Patricia McConnell, Ph.D. Hemos identificado  aún las señales caninas más sutiles que los perros emiten en estas situaciones, pero nos encontramos con problemas a la hora de interpretarlas, lo que puede llevar a confusiones. Como sea que las llamemos, los animales sociales necesitan estas señales. El comportamiento de un animal se encuentra motivado por las fuentes limitadas de energía, por lo que una de las funciones de estos comportamientos es ahorrar esa energía y obtener rápidamente la información que se transmite. Muchos han interpretado el comportamiento social de los perros basándose en los cánidos salvajes. Las investigaciones actuales muestran que algunas de las ideas que se tenían en jerarquía de lobos no son necesariamente ciertas. Por el contrario a los cánidos salvajes, los perros viven en ambientes muy diversos. Y ellos mismos son más variables que sus pariente salvajes, dice McConnell. Entonces, no es que los perros no formen una jerarquía social, sino que su predisposición para hacerlo es altamente variable. Es muy importante para algunos perros, pero no tanto para otros. Lo mismo se aplica a los comportamientos territoriales. El uso del término Dominancia o agresión territorial es más problemático que útil a la hora de hablar de los perros, ya que su comportamiento es tan dependiente del contexto y variable.  Necesitamos ser más precavidos acerca de los términos que empleamos, ya que tienen influencia directa en cómo reaccionamos a ellas.

James Serpell Ph.D). Nuevamente, interpretar la agresión en términos de dominancia solo nos llevará a soluciones que van a aumentar la emoción de miedo subyacente, y no a disminuirlo.

Comparado con otras especies, los perros han desarrollado una habilidad excepcional para leer y responder a las intenciones y comportamientos humanos, de acuerdo a Serpell. Como consecuencia, adaptarán su comportamiento a los cambios sutiles en la personalidad y estados mentales de sus cuidadores. Esto nos beneficia enormemente a la hora de comunicarnos con nuestros compañeros caninos, pero también puede ser un factor subyacente a ciertos problemas comportamentales de los mismos. Como ejemplo, un estudio mostró que los dueños de cocker spaniels con problemas de agresión también tendían a ser más estresados y frustrados, menos estables, más tímidos y/o menos disciplinados. Es posible que a través de la interacción con sus mascotas, los cuidadores ansiosos, estresados y neuróticos induzcan la agresión en sus perros.  Ser sobreprotector, por ejemplo,  puede llevar a una falla en los procesos de socialización de las mascotas (Podberscek & Serpell, 1997). En general, cuanto menos confiado o de mente independiente es el cuidador, en mayor medida el perro va a mostrar comportamientos problemáticos como ciertas formas de agresión o ansiedad por separación (Dodman & al., 2003). Entre los handlers de perros de búsqueda y rescate, aquellos con síntomas de desorden de estrés post traumático (PTSD) y de depresión, tiene perros con más problemas de separación y de búsqueda de atención/apego al año de edad.  La depresión en el cuidador también aumenta las chances de agresión hacia otros perros en animales de dos años de edad. Un estudio con perros guía también mostró que cuando la persona es más agradable y consciente, usan menos correcciones, y evalúan a su perro como más sensible a las mismas (Hunt, 2012). En otras palabras, lo que todo estos estudios confirman es que la personalidad de la persona que maneja al perro se asocia con el comportamiento del mismo. Esto nos lleva a preguntarnos acerca de la conveniencia de ciertos tipos de personalidad humana para convivir o trabajar con perros. Según Serpell, no cualquiera debería tener un perro a su cargo.

Cuando se entrena perros de trabajo, es absolutamente crítico entender los principios subyacentes que están involucrados. En su presentación sobre el entrenamiento en detección olfativa Simon Gadbois Ph.D. enfatizó la necesidad de buenas prácticas de adiestramiento, así como de protocolos estandarizados. Hay demasiados entrenadores que inventan rutinas de entrenamiento  sin un entendimiento sólido de las teorías de aprendizaje y/o la psicofísica del olfato. En el entrenamiento canino y en particular en la detección olfativa, hay una gran necesidad de la ciencia para determinar la validez, confiabilidad y la precisión (sensitivity and specificity) en la detección canina, dijo Gadbois. “Trabajar con un conjunto de estímulos intangibles, invisibles y a veces indetectables es muy desafiante. Requiere conocer las áreas oscuras de la ciencia: dinámica de fluidos, psicofísica, microclimatología y micrometeorología, química analítica,etc”

La gran lección de estos tres días de SPARCS vino de Monique Udell Ph.D.:

“La ciencia es un proceso. El conocimiento evoluciona y tenemos que estar dispuestos a cambiar y movernos.” Y lo mas importante “el impedimento de discutir los pros y contras científicos de todas las opciones evita que podamos encontrar los mejores métodos” dice. “Nunca debemos tener miedo de presentar la información basada en la ciencia, razón, o experiencia, incluyendo la información acerca del castigo y el control aversivo, estemos de acuerdo o no con su uso”. El control aversivo funciona, e incluso a veces más rápido que el refuerzo positivo, haciendo que sea increíblemente reforzador para la persona que lo está implementando.  Como profesionales, sabemos que hay efectos secundarios reales en el castigo y el refuerzo negativo. Hay también maneras correctas e incorrectas de usarlos. El no hablar de este tema abiertamente, generalmente por temor o prejuicio, evitan que tengamos argumentos sólidos basados en la ciencia a favor del uso de los métodos positivos , aunque sean la mejor opción. También evita que discutamos cuando y cómo el castigo positivo y el refuerzo negativo pueden ser una opción efectiva, y cómo pueden ser usados efectivamente, minimizando el daño y los efectos negativos. No todas las formas de castigo son cruel y dañinas. Si no estamos dispuesto a educar al público, hay muchos programas de televisión que lo harán, y con información que puede no ser científicamente cierta. Cuando fracasamos en presentar la información de ambos bandos frontalmente, los propietarios frustrados pueden recurrir al control agresivo para acelerar los resultados o como último recurso, sin ningún conocimiento firme o guía profesional acerca de las técnicas o los peligros de implementar el control aversivo incorrectamente. Necesitamos respaldar nuestras opiniones con evidencia científica y experiencia, no con emoción.”

Jennifer Cattet Ph.D

Dejá un comentario