El olor del miedo: transferencia emocional interespecífica mediante señales químicas.

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Todos sentimos muchas veces que nuestras mascotas están sintonizadas con nuestras emociones. Esta señal de conexión interespecífica es real: algunos estudios anteriores han demostrado que los perros pueden percibir lo que sentimos mediante nuestro lenguaje corporal y las vocalizaciones, y actuar de forma acorde. Esto no sorprende para nada, ya que ver y oír las señales de los estados afectivos de los demás es lo natural para los nosotros los humanos.  ¿Pero qué pasa con las pistas emocionales olfativas?

Ya sabemos que el sentido del olfato es mucho más desarrollado y relevante para la percepción del mundo en perros. Para explorar esto, D’Aniello y sus colaboradores diseñaron un estudio para investigar la transferencia emocional mediante señales químicas (olores corporales en este caso). En palabras simples, querían saber si si los perros pueden identificar las emociones humanas basándose solamente en el olfato. 

En la prueba, las personas voluntarias miraron videos diseñados para causar miedo, alegría, o una respuesta neutral, y el equipo de investigadores colectaron muestras de su sudor. Luego, se les presentaron estas muestras olfativas a los perros, que estaban en presencia de su dueño, un extraño y el dispositivo dispensador del olor. Se midieron las conductas relevantes (acercarse, interactuar y mirar), indicadores de estrés y frecuencia cardíaca de cada perro.  

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Los perros del estudio percibieron la emoción en las muestras y actuaron acorde a ello.

Los perros expuestos a olores de miedo mostraron significativamente más señales de estrés, aumento en la frecuencia cardíaca, buscaron más seguridad de sus dueños e hicieron menos contacto social con extraños. En contraste, en la condición de olores “felices” hubo más interacción con extraños y menos con el dueño, así como menor frecuencia cardíaca. 

Este estudio sugiere que la comunicación emocional interespecífica de los perros con las personas estaría facilitado por señales químicas. Estos resultados agregan variables a la ya conocida predisposición de los perros a estar pendientes y sincronizarse con todo lo que hacemos y sentimos. 
D’Aniello,B., et.al.(2017). Interspecies transmission of emotional information via chemosignals: from humans to dogs (Canis lupus familiaris).  Animal Cognition, DOI: 10.1007/s10071-017-1139-x

Publicado por Verónica Ventura

Nací y crecí en Montevideo, Uruguay. Soy Bióloga especializada en comportamiento, Diplomada en Bienestar Animal y Técnica en Intervenciones Asistidas con Animales. Mi grupo familiar incluye a dos niños y 7 perros. Apasionada por el conocimiento, he dedicado mi vida al estudio del comportamiento animal, y a la mejora de las relaciones humanas con los demás animales. Amante y admiradora de todos los animales, los he convertido en mis maestros, usando la ciencia como medio para lograrlo. He estudiado desde roedores subterráneos, monos tropicales y chimpancés, pasando por animales de zoológico y en rehabilitación, hasta llegar a los perros de terapia y asistencia. En este espacio pretendo compartir la ciencia del comportamiento en idioma español, en una lenguaje que sea accesible para todos, citando fuentes serias y los últimos trabajos de las revistas indexadas. También crear espacios de reflexión sobre nuestros vínculos con los demás animales. Este blog tiene un claro énfasis en la etología canina y en nuestra relación con los perros domésticos, por varias razones. Por un lado, debido a que las mascotas que comparten nuestros hogares conforman la gran mayoría de los animales con los cuales nos relacionamos diariamente. Por otro lado, a que hay una gran escasez de conocimientos serios acerca de estos temas en nuestra región, específicamente de material en español. Además, hace ya varios años que trabajo con perros y con personas, y he tenido el privilegio de ser testigo de varios de los maravillosos resultados de un vinculo sano, equilibrado y justo para ambas partes. Y por ultimo, por que los perros con los que convivo son mi familia, mis compañeros y mis maestros, y siento la obligación de trabajar permanentemente para mejorar mi relación con ellos, para entenderlos y que puedan ser lo más felices y plenos posible.