Entrenamiento canino: quién y cómo son importantes.

Como efecto secundario del recorrido que fué tomando mi carrera y mis intereses, me encuentro con que parte de las actividades que hago es ayudar a las personas a entender, y por lo tanto a educar con conocimiento, a sus perros. Y me he dado cuenta que la idea que tiene el público en general sobre el entrenamiento de perros es bastante simplista y acotada. La tarea real de un entrenador de perros (pero que lamentablemente no la cumplen todos) es mucho más que enseñarle al perro a hacer cosas nuevas. Implica manejar el ambiente, brindar conocimientos y herramientas de manejo, y moderar las expectativas de las personas involucradas.

pointing-at-dog.jpg.653x0_q80_crop-smartEste último punto es especialmente importante, porque según mi experiencia muchas de las dificultades para el éxito de un caso, están relacionadas con la frustración que implica no aceptar al perro tal como es y que hay algunas cosas que no se van a poder modificar en la medida que ellos esperan. Esa frustración produce enojo, el que a su vez se refleja en la relación con el perro, erosionando el vínculo y haciendo que el aprendizaje se enlentezca.

 

Lamentablemente el mundo del entrenamiento canino no está regulado en nuestro país, no habiendo por lo tanto requerimientos mínimos de formación, ni restricciones en los métodos que se utilizan. Esto hace bastante difícil la tarea de poder evaluar, tanto los conocimientos como la filosofía de trabajo, de quien viene a ayudarnos con nuestros perros.

El indicador más importante del éxito de un programa de entrenamiento es la modificación del comportamiento del perro. Y la forma más fácil de cambiar una conducta es enseñando otras. El tipo de aprendizaje más frecuentemente (pero no el único) utilizado para esto es el Condicionamiento, donde se usa la consecuencia del comportamiento como herramienta de entrenamiento. El perro aprende que si hace ..x.., va a pasar ..y..(y por lo tanto se va a sentir  ..z.. ), pero hay que tener en cuenta que las consecuencias pueden ser tanto buenas como malas.

Para dejar de saltar a las personas que entran en la casa, el perro puede asociar:

  • Si me siento en vez de saltar, me dan un premio, me saludan , me acarician y tengo la atención de la persona, que es lo que quiero.”

o

  • “Si me siento en vez de saltar, no me dan un rodillazo en el pecho.”

 

 

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Es muy importante entender que ambas asociaciones funcionan, y que las consecuencias negativas también son una herramienta poderosa para cambiar la conducta. Y es justamente por eso que muchos las siguen usando, incluso con “buenos” resultados. Cualquier animal (incluso los menos complejos cognitivamente) cambiará su comportamiento para evitar situaciones que le causen dolor o miedo.

 

Pero que estas técnicas funcionen no quiere decir que sean lo mejor, ni siquiera lo más adecuado, y la ciencia últimamente viene apoyando la idea (intuitiva para muchos) de que las consecuencias que causan miedo o dolor no sólo son innecesarias (se puede lograr lo mismo sin ellas), sino que tienen importantes efectos secundarios negativos y peligrosos: causan estrés, miedo y agresión (y específicamente hacia las personas), intensifican los problemas comportamentales, inhiben el aprendizaje, y erosionan profundamente el vínculo del perro con sus personas (ver referencias en la bibliografía). Por el contrario, las consecuencias positivas crean situaciones agradables y divertidas, fortaleciendo el vínculo y fomentando el aprendizaje a través del disfrute.

Cuál de los enfoques elijamos para educar a nuestros perros va a impactar a largo plazo en su bienestar, estabilidad emocional y salud mental, así como en el vínculo entre ambos. Por eso es muy importante conocer y pedir referencias de la persona que vamos a elegir para que nos ayude en esa tarea.

Jean Donaldson, reconocida entrenadora creó un video para concientizar sobre este tema, y la American veterinary Society of Animal Behavior cuenta con una serie de materiales que definen su posición sobre diferentes prácticas y algunos consejos a la hora de elegir un entrenador.

Entre las cosas más importantes a destacar está buscar en el entrenador la transparencia acerca de los métodos y las herramientas que se van a utilizar, pidiendo que nos expliquen lo que van a hacer y porqué. Hay que mostrar cautela cuando escuchamos conceptos como provocar sumisión, ser el macho alfa, que el perro entienda el “quien manda” o la coerción como forma “natural” de aprendizaje en los animales; y las técnicas que impliquen ahorque, golpes, presionar al perro sobre el piso, o cualquier otra que pueda causar dolor, miedo o sufrimiento.

No es menor el efecto permanente que puede tener para nuestros perros (y nosotros mismos) una experiencia de aprendizaje placentera y divertida, contra una que cause ansiedad, miedo o dolor. Las emociones son la estrategia adaptativa que nos permite evitar las cosas peligrosas o desagradable y buscar repetir las que nos hacen sentir bien. Las experiencias emocionales dejan fuertes marcas en la memoria de todos los animales, condicionando cómo vamos vivirlas cuando nos las encontremos de nuevo.

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Es una responsabilidad moral con nuestros perros ayudarlos a que puedan aprender con placer y disfrute, y que quieran elegirlo con alegría para vivirlo juntos cada vez que puedan.

 

 

Referencias:

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