El juego es comportamiento enigmático, y a pesar de más de un siglo de investigaciones, su función todavía está en debate. Es una conducta prominente en los mamíferos, pero aparece también en marsupiales, aves, reptiles, peces, e incluso en cefalópodos como el pulpo.

A fin del año pasado salió en la revista Applied Animal Behaviour Science una interesante revisión escrita por Rebecca Sommerville, Emily O`Connor y Lucy Asher, acerca de la función y el impacto sobre el bienestar del juego en perros domésticos, para aportar más información en este debate.

A pesar de que los perros domésticos comparten un ancestro en común con los lobos modernos, sus cuerpos y mentes han sido modificados por los más de 15.00 años que llevan viviendo con nosotros, los humanos. A través de el proceso de domesticación y la cría selectiva, los perros adultos mantienen muchas características de los animales jóvenes, siendo el juego una de ellas.

Una de las hipótesis que se manejan sobre la función del juego es de  jugar para desarrolar habilidades motoras. Como el juego aparece con más frecuencia cuando los perros son jóvenes, podria ser una forma de fortalecer el sistema músculo-esquelético mientras crecen y practicar conductas relevantes para un adulto, como habilidades sociales, predatorias y parentales. A pesar de que hay varias observaciones que apoyan esta función, no puede explicar por sí sola la existencia de la compleja conducta de juego.

Otra función propuesta es de jugar para estar preparados, entrenando para situaciones inesperadas o estresantes que puedan aparecer. Esto es especialmente importante en animales sociales, donde se necesita un comportamiento flexible para lidiar con la complejidad del entorno.

La tercera sería la de cohesión social, en donde los perros podrian desarrollar sus habilidades sociales y los vínculos con los demás a través del juego. Mantener y reforzar la estructura social, aumentar la familiaridad entre individuos, fortalecer los vínculos o reducir las interacciones agonísticas. Hay mucha evidencia en la literatura de esto en perros, ya que el tipo de juego, con quien lo hacen y cómo lo hacen está muy relacionado con mejorar las relaciones sociales.

La ultima razón sería la de jugar por accidente, implicando que como el juego no tiene una función especifica evidente, podría ser un co-producto de otro proceso biológico, como el exceso de energía o la falta de estimulación ambiental. También podría ser una respuesta aprendida, ya sea por que se siente bien o porque fue enseñado por otro individuo. El que existan tantos tipos diferentes, y que cada perro tenga su propio estilo y nivel de juego, hace muy improbable que esta sea la única explicación.
Hay un consenso casi general de que los perros disfrutan jugar, y que cuando lo hacen es un signo de que se están felices y saludables. Pero el juego no es una sola cosa. Puede realizarse solo, con una persona o con otros perros.
Cuando los perros juegan solos, es generalmente con un juguete u otro objeto. Como dato interesante, cuanto más destructible es el objeto, más estimula el juego, seguramente por imitar mejor a una posible presa. Este juego en solitario puede mejorar las habilidades físicas y cognitivas, además de ser un indicador de un buen nivel de bienestar. Puede ayudar a mitigar los efectos del estrés y la  frustración causados por falta de estimulación en el ambiente, actuando como auto-enriquecimiento. Hay que tener en cuenta también que a veces algunas conductas que pueden interpretarse como juego, como el perseguirse la cola o algunos comportamientos repetitivos, podrían en cambio ser indicadores de que algo no está bien si aparecen en alta frecuencia.
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Algunos juguetes pueden estimular al juego simulando el comportamiento de presa, especielmente loa que tienen movimiento y/o ruido agudo.
El juego con otros perros también mejora el bienestar al mejorar las habilidades físicas, sociales, y adaptativas. Hay que tener cuidado al incluir juguetes, ya que os perros raramente comparten objetos durante el juego intra-específico y la interacción puede volverse rápidamente competitiva. También debemos tener en cuenta que cuando los compañeros de juego no son compatibles (por tamaño, intensidad, motivación o tipo de juego) hay más chances que la interacción se derive en agresión. Algunas razas se ven limitadas al mostrar comportamientos amistosos y juguetones debido a características físicas que dificultan la comunicación, lo que puede llevar a agresión, miedo o ansiedad, entre otras. Estas experiencias negativas pueden afectar en cómo impacta el juego en el bienestar del perro. Es muy importante que los perros tengan acceso a otros perros (principalmente de diferentes tamaños y formas) desde edades tempranas, para poder aprender a comunicarse apropiadamente en situaciones sociales.
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La inclusión de juguetes u otros objetos en el juego entre perros puede llevar a competencia por el recurso y eventualmente escalar a comportamientos agresivos.
Por ultimo, en el juego inter-específico, los perros prefieren jugar con personas conocidas que desconocidas, y el poder jugar con otros perros no diminuye la motivación para jugar con humanos. Tiene efecto sobre el bienestar del animal (disminuyendo los indicadores fisiológicos de estrés, por ejemplo) y una influencia a corto y largo plazo sobre la cohesión social y el vínculo. Puede ser un juego directo entre el perro y la persona, o indirecto con un objeto que sirva como sustituto de presa (mordedor, pelota, juguete, o el famoso y económico palito) como intermediario. Es más divertido para los perros cuando el juego es espontáneo y no implica muchos comandos ni exigencias. Además, también se ha encontrado que el contacto y el juego con perros tiene un impacto positivo en las personas a nivel fisiológico, social, mental y emocional.
Algunos conceptos para llevarse:
  • Hay muchos tipos de juego y cada uno construye diferentes habilidades en los perros.
  • El juego es auto-reforzante (naturalmente placentero y divertido).
  • No siempre es un indicador positivo del nivel de bienestar del perro. Algunas situaciones que pueden impactar negativamente es si los compañeros de juego no son compatibles o un juego solitario excesivo.
  • El juego con nuestros perros es una herramienta fundamental para formar vínculos fuertes y saludables. Evitar centrarlo en la obediencia y los comandos.

 

Referencia:  Sommerville, R; O’Connor, E y Asher, L. (2017). Why do dogs play? Function and welfare implications of play in the domestic dog. Applied Animal Behaviour Science, 197, 1-8

Publicado por Verónica Ventura

Nací y crecí en Montevideo, Uruguay. Soy Bióloga especializada en comportamiento, Diplomada en Bienestar Animal y Técnica en Intervenciones Asistidas con Animales. Mi grupo familiar incluye a dos niños y 7 perros. Apasionada por el conocimiento, he dedicado mi vida al estudio del comportamiento animal, y a la mejora de las relaciones humanas con los demás animales. Amante y admiradora de todos los animales, los he convertido en mis maestros, usando la ciencia como medio para lograrlo. He estudiado desde roedores subterráneos, monos tropicales y chimpancés, pasando por animales de zoológico y en rehabilitación, hasta llegar a los perros de terapia y asistencia. En este espacio pretendo compartir la ciencia del comportamiento en idioma español, en una lenguaje que sea accesible para todos, citando fuentes serias y los últimos trabajos de las revistas indexadas. También crear espacios de reflexión sobre nuestros vínculos con los demás animales. Este blog tiene un claro énfasis en la etología canina y en nuestra relación con los perros domésticos, por varias razones. Por un lado, debido a que las mascotas que comparten nuestros hogares conforman la gran mayoría de los animales con los cuales nos relacionamos diariamente. Por otro lado, a que hay una gran escasez de conocimientos serios acerca de estos temas en nuestra región, específicamente de material en español. Además, hace ya varios años que trabajo con perros y con personas, y he tenido el privilegio de ser testigo de varios de los maravillosos resultados de un vinculo sano, equilibrado y justo para ambas partes. Y por ultimo, por que los perros con los que convivo son mi familia, mis compañeros y mis maestros, y siento la obligación de trabajar permanentemente para mejorar mi relación con ellos, para entenderlos y que puedan ser lo más felices y plenos posible.