Reflexión sobre los conceptos de liderazgo y el efecto en nuestra relación con los perros

Los perros no son lobos, y nunca deberíamos haberlos tratado como tales en primer lugar. Los perros comparten un ancestro con los lobos modernos, pero con muchas modificaciones que los hicieron animales únicos y con grandes habilidades para comunicarse, interactuar y vincularse con nosotros, los humanos.
El argumento de que los se ha visto que los lobos viven en núcleos familiares, lo que deja obsoleto los conceptos de “animal alfa” y otros tantos, no significa que los perros no posean liderazgo en sus relaciones sociales. Los verdaderos líderes en las sociedades animales son los que cuidan el grupo, y velan por el bienestar de todos sus integrantes. Son los que promueven la armonía, y no el despostimo. Todos los seres sociales necesitamos jerarquías para mantenernos unidos y ordenados, aunque muchas de ellas son dinámicas y no-lineales.
Biológicamente, un animal “domintante” es el que tiene prioridad de acceso a un recurso determinado (hembras. alimento, resguardo, sombra, etc) y NO implica creerse más que otro, ni sentirse superior, ni discriminar. Se ha observado que en muchos animales la dominacia social sumamente dinámica, y la prioridad a diferentes tipos de recursos puede cambiar con el tiempo y las situaciones.
Por ejemplo, hay algunos perros que quieren ser los primeros que reciben a las visitas, otros ser los que se sientan en el sillón preferido, otros los que están más cerca de nosotros en el living. Y pueden llegar a estar dispuestos a enfrentarse a otros por acceder a ello.
Aunque desde nuestra visión humana nos resulte desagradable, en el entrenamiento en positivo, usamos inevitablemente el concepto biológico de jerarquía. No tratamos de controlar el comportamiento del perro mediante la fuerza ni la coercion, sino que lo hacemos controlando los recursos que el perro quiere o necesita (alimento, juego, afecto, etc). Al nosotros ser los que manejamos estos recursos tan importantes para el perro, estamos indirectamente manejando su respuestas al ambiente. De esta forma el perro no actúa por miedo, sino por respeto y por anticipación de las recompensas que espera al hacerlo. Esta es la base para una organización social saludable y beneficiosa para todos.
Dicho esto, a veces también es divertido y saludable para todos dejar que ellos nos guíen y nos lideren, controlando, por ejemplo, hacia donde vamos o los tiempos de juegos. Este dinamismo es lo que nos nutre y nos permite la confianza mutua.

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